Injusticia en el mercadillo de Avilés

Publicado el 5 de Abril de 2011

Injusticia en el mercadillo de Avilés

Sin duda no corren tiempos fáciles para los trabajadores autónomos en España y, cómo tales, tampoco lo son para los vendedores en mercadillos. Pocas profesiones existen tan sacrificadas como la de la venta ambulante, que reúne todas las complicaciones propias del que trabaja por cuenta propia con pocos recursos y, por si no fueran pocas, unas cuantas más para completar el lote.


Dejando de lado las dificultades relacionadas con las maratonianas jornadas de trabajo y las que tienen que ver con las inclemencias meteorológicas a las que tienen que hacer frente los comerciantes ambulantes día tras día, hoy os queríamos mostrar otra traba añadida con la que tienen que luchar a diario estos profesionales, que no es otra que la indiferencia y pasividad que en muchos casos muestran las administraciones hacia su actividad. Os vamos a poner un ejemplo concreto: el mercadillo de Avilés.


El ayuntamiento avilesino establece muy claramente en su ordenanza municipal cuál es la tasa que cualquier vendedor tiene que abonar mensualmente si quiere desarrollar su actividad económica, en este caso vienen a ser unos 100 euros mensuales para un puesto medio de unos seis metros de frente. Este es el precio de montar su negocio cuatro veces al mes, al que hay que añadir por supuesto otra serie de impuestos no municipales (IRPF, SS, etc,). Sin embargo hoy por hoy, por lo que hemos observado y por lo que nos han contado los propios comerciantes del mercadillo, sólo unos pocos están obligados a cumplir este trámite. Y precisamente los comerciantes que con el paso de los años se han profesionalizado y han conseguido el derecho a tener su puesto fijo, garantizando el origen y la calidad de sus productos a sus clientes habituales y contribuyendo económicamente a través de los citados impuestos, son estos comerciantes los que se ven gravemente perjudicados por esta injusticia. Por un lado sus ventas se ven resentidas por la competencia desleal e incontrolada de los vendedores sin licencia, y por otro sus márgenes de beneficio se deben reducir aún más al tener que soportar el pago de unas tasas que otros no tienen que pagar.


Es seguro que los encargados de velar por el cumplimiento de la normativa municipal carecen de todos los recursos que desearían para poder responder de forma adecuada a esta situación, pero mientras tanto decenas de honrados trabajadores autónomos ven como cumplir con la legalidad tiene como única recompensa un descenso en un sus beneficios en una época en la que ya de por sí son bajos.


Sin duda el caso de Avilés no es ni mucho menos el único ni seguramente el peor, pero sirva como ejemplo de cómo la marginación y la indiferencia de las administraciones contribuye a aumentar las dificultades de decenas de miles de trabajadores y a empeorar la calidad de un servicio que atrae a centenares de miles de clientes en todo el país. Por nuestra parte les damos todo nuestro apoyo y pedimos a los usuarios de los mercadillos que no cierren los ojos ante esta injusta situación.

 

Un saludo, y ¡que tengáis buen día de mercado!

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